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Bienvenida

 

Nuestra intención

Somos un grupo de amigos y amigas en un camino de búsqueda que nos reunimos cada semana para practicar meditación siguiendo principalmente la tradición del Budismo Zen. Nuestra práctica fluye del entendimiento de que todos los seres son Buda y que el sentarse en meditación es en si-mismo la realización del despertar.

Te invitamos a reunirte con nosotros para hacer esta práctica. Seguimos una forma simple y básica inspirada en la tradición de la escuela de Zen Soto, establecida por Dogen Zenji en Japón en el siglo trece y transmitida hasta nosotros en occidente por el Maestro Zen Shunryu Suzuki Roshi junto con otros maestros contemporáneos. Los maestros que invitamos a enseñar a Montaña Despierta, aunque cada uno con su sello y recorrido muy particular, siguen un estilo de transmisión que puede ser descrito como de “mano cálida a mano cálida y de corazón cálido a corazón cálido”; es decir, es un estilo caracterizado por un espíritu de cordialidad, sabiduría, inclusión y compasión. A través de poner nuestra mente y nuestro corazón en este preciso momento podemos abrirnos a la totalidad de la experiencia humana y llevar más profundidad y espontaneidad a nuestras vidas y al mundo entero. Nuestra tradición hace hincapié en la práctica diaria de la meditación sentada (zazen) y la integración entre la práctica formal (participación en retiros) y la vida cotidiana. El ímpetu de nuestra práctica se resume en el lema: “Realízate a ti mismo, ayuda a los demás.”

Hemos aprendido que esta práctica fortalece y apoya la vida espiritual de personas de entornos religiosos diversos. No pretendemos cambiar su religión. Todos los que estén interesados en la práctica de la meditación, ya sean principiantes o experimentados, serán bienvenidos. Con gusto ofrecemos instrucciones para hacer la meditación y una orientación general hacia la práctica.

Estamos muy contentos de compartir con ustedes que en enero del 2014 fuimos invitados oficialmente a convertirnos en una sangha afiliada al Centro Zen de San Francisco bajo el esquema de una red mundial de grupos de práctica que lleva el nombre de Branching Streams

Afirmación de Bienvenida

Encontrando inspiración en el código de ética del Centro Zen de San Francisco y otros grupos afines, transitamos por la ruta humana expresando nuestra conexión íntima con todos los seres. La fuente de nuestro asombro es el misterio y vastedad de la experiencia humana. Aquí en Montaña Despierta le damos la bienvenida a la diversidad; por lo que la meditación es accesible a personas de toda raza, nacionalidad, clase social, género, orientación sexual, creencia religiosa, inquietud intelectual, edad y habilidad física. Que todos los seres realicen su naturaleza verdadera.

¿Qué es la meditación inspirada en el Zen?

El Sexto Patriarca del Zen en China, Huineng, se encontró una vez con un novicio, Nanyue Huairang, a quien le preguntó: “¿De dónde vienes?” A lo cual Nanyue contestó: “Del monasterio del Maestro Hui An en Song Shan”. El Patriarca preguntó: “¿Qué cosa es y cómo llegó hasta aquí?” El novicio se quedó sin habla, mudo. Ocho años después, súbitamente, un día experimentó lo que podríamos llamar una especie de despertar espiritual. Entonces regresó con el Patriarca y le dijo: “He experimentado algún despertar”. El Patriarca le volvió a preguntar: “¿Qué cosa es?” Nanyue respondió: “Al decir que es como algo se pierde la esencia”. El Patriarca entonces insistió: “¿Puede de todas maneras ser practicado y experimentado?” Nanyue replicó: “Si bien definirlo es una equivocación, no obstante puede ser cultivado”. Huineng concluyó diciendo: “Justo eso que no puede definirse pero que puede ser cultivado está protegido y es pensado por todos los Budas. Es para ti y también para mí”.

La pregunta “¿Qué soy?” es la misma pregunta con la que el Buda Shakyamuni practicó durante seis años, culminando en su gran realización debajo del árbol bodhi. El Buda, Bodhidharma y el Sexto Patriarca todos tuvieron la misma pregunta, “¿Qué soy?” y todos contestaron “No sé”. Sin embargo, como lo marca la respuesta del novicio Nanyue, este “No Saber” (que nos abre a lo inefable de la vida humana) se puede cultivar.

Así somos. No podemos definirnos, agarrarnos, fijarnos. Nada es asible de manera permanente, absoluta. Aun así, ahí radica nuestra extraña belleza. ¿Qué soy? ¿Qué es esto que aparece? ¿Qué se pide de nosotros para entrar verdaderamente en un camino de auto-reflexión y conocimiento? La exploración íntima y profunda de estas preguntas marcan la esencia del Zen desde la antigüedad hasta nuestros días. Esta mente del asombro es la mente del Zen y es justamente la que intentamos despertar a través de nuestra práctica. La práctica de la meditación nos ayuda a encarar la “música de lo que (nos) ocurre” -la vida entera y la muerte- con esta mente de principiante, clara y abierta. La sabiduría y compasión de los Budas, y de todos los grandes maestros espirituales, son su consecuencia natural.

“Hay una alegría aún más profunda que el sentimiento, pasajero como todo sentimiento, de estar feliz o alegre, y que es la alegría de saberse en relación con una práctica y la vida que emana de ella. Así, aún en momentos de dolor o tristeza, en cualquier momento de la vida, si logramos sentir que son parte de un proceso de aprendizaje y apertura, un proceso que quizá no entendemos del todo, cuyos caminos aún nos parecen misteriosos, pero del que confiamos que algo bueno saldrá, esto puede remitirnos a la alegría más profunda de sabernos en ese proceso viviente, de estar en contacto íntimamente.” Así es la práctica de la meditación inspirada en el Zen. 

 

"El zazen es simplemente una profunda intimidad con lo que sea que esté sucediendo."
-Tenshin Reb Anderson